SITUACION

      Entre los ríos Tinto y Odiel, el término de Trigueros tiene una conformación alargada, de Norte a Sur, que busca dos límites naturales que lo impulsaron históricamente fuera de sus fronteras. Efectivamente, la frontera Sur se instala en le Tinto, entre las tierras de San Juan del Puerto y Moguer y ello le permitió, al menos entre los siglos XII-XIV, exportar productos agrarios por una embarcadero. El extremo Norte aparece señalado por las aguas del Odiel y por los espacios de Alosno y Calañas y, aunque no existe constancia de su navegabilidad, fue otra vía abierta hacia el Atlántico. Mientras tanto, los límites Este y Oeste no aparecen tan nítidos. Por Levante limita con las tierras de Beas y Niebla y pro Poniente con las de San Juan del Puerto y Gibraleón. El clima, parco en precipitaciones, tampoco ha sido capaz de velar por estructura geológica. Los 741mm. De precipitación media anual, recogidas entre los años 1946-70 (Ibersilva, 1996), aunque están por encima de la lluvia de la costa, no son suficientes para generar intensos procesos de formación de suelos. La temperatura media es de 17,7ºC. La media mínima más baja se alcanza en enero con 4,6ºC, mientras que la media máxima más altas se da en agosto con 34,8ºC. La oscilación térmica media es de 12,48ºC. Con estos parámetros se perfila un clima suave de tipo mediterráneo oceánico. Atendiendo a los condicionantes del medio físico, se diferencian en el término de Trigueros dos unidades ambientales y paisajísticas, cuya frontera se puede situar en la rivera de Nicoba : En el Norte se encuentra el Monte, y en el Centro-Sur, las Tierras de Pan. TRIGUEROS, con la constancia de su vocación labradora y ganadera, mantiene vivo el esplendor de sus herencias y tradiciones.

                    

 

HISTORIA DE TRIGUEROS   

    

               Esta tierra de pan fue apreciada desde tiempos remotos. Así que en Bajohondillos y en la Pasada de los Llanos recalen, hace más de 100.000 años los primeros pobladores del termino.

            El hombre continuó utilizando este espacio de forma ininterrumpida, dejando diversas huellas, entre las que destacan el Dolmen de Soto, arquitectura funeraria que data de hace 2.500 y 3.000 años a.C..

           Aunque del núcleo de Trigueros no se tiene noticias hasta después de la conquista cristiana, se cree que fue construido en las ruinas de la aldea romana de Conistorgis, en el siglo II d.C., de la cual se han encontrado restos de cerámica, sepulturas, un espléndido Aro Romano o Puerta ( museo Arqueológico de Sevilla o replica en el C.C. Convento del Carmen), también se conserva el llamado Pilar de Media Legua en el antiguo camino de Sevilla. Por otra parte se hace referencia a un hermoso brocal de mármol blanco que, desde tiempos inmemoriales, existía en la plaza del Carmen, que hubo de ser pedestal o ara de divinidades. También existen noticias de un mosaico romano de mármol blanco y negro encontrado en el Villar.

            La ocupación musulmana se observa porque la Iglesia de San Antón se construyo sobre la base de una fortaleza almofiade que data del siglo XII. Esta defendía, con otras, el valle del Guadalquivir de las incursiones portuguesas.

            Poco después de la conquista del reino de Niebla, en 1268, un privilegio del rey Alfonso X hace referencia a la población tratada con el nombre de Puerto del Camino y le convino porque lo fue efectivamente, despachándose allí cuanto se embarcaba por el Tinto.

            En un deslinde de términos realizado en el siglo XIII aparece el nombre de Trigueros como poblado perteneciente al  Concejo de Niebla. En 1324 Alfonso XI dono Trigueros a Juan Alonso de la Cerda, señor de Gibraleón. Sin embargo, Niebla nunca aceptó tal afrenta y en 1346 compro Trigueros a los albaceas del Señorío de Gibraleón. Por este motivo, cuando en 1369, el rey Enrique II de Transtamara dona el Concejo de niebla a don Juan Alonso Pérez de Guzmán, Trigueros y su termino pasan a formar parte del estado de los Duques de Medina-Sidonia.

            Durante el Antiguo Régimen, Trigueros afianzo su población y su estructura urbana porque poesía en abundancia recursos estratégicos para el sustento del hombre. Los cameos de trigo alimentaron a los agricultores, nobles y clérigos y permitieron el sostén de construcciones y Ordenes religiosas, puntales del progreso de entonces. Con estas bases productivas, Trigueros generó sustanciosos beneficios fiscales a través de la Alcabala del Viento, el Mesón de la Aduana y los impuestos por la Cargazón de Vinos Bastardos.

            Así, Trigueros aprovechando los restos de la fortaleza, cuyos cimientos fueron romanos, árabes y de los caballeros de la Orden de Calatrava, se dotan muy pronto de una Iglesia dedicada a San Antonio Abad

            Trigueros mantiene y estabiliza una elevada población en el siglo XVI. Según el censo de 1549, reunía 711 vecinos y en 1591, 737, es decir, que le convirtieron en uno de los núcleos mas poblados de la actual provincia de Huelva. En la crisis general del siglo XVII se observa en Trigueros una perdida sustancial de vecinos, pues si en 1622 sostuvo a 600, en 1641 bajaron hasta 488 y en 1693 llegaron a ser 472 vecinos. Este descenso fue provocado, entre otras calamidades, unos malos años agrícolas y la guerra de la independencia con Portugal.

            Aprovechando las necesidades imperiosas de una monarquía en declive, Trigueros consigue el 12 de Julio de 1768 de las manos del rey Carlos II el titulo de Villa, que la exime de la jurisdicción de Niebla.

                   

            Pero el desarrollo político-institucional no favoreció al Trigueros decimonónico porque, después de ser rechazada como capital provincial, se inicia en el territorio de esta nueva demarcación estatal un sordo éxodo rural, a favor de Huelva, que se intensifica con la febril actividad minera del Puerto capitalino a finales del siglo XIX. Durante el siglo XX Trigueros se debate entre un mundo rural con una agricultura en descomposición, que se mecaniza y arroja jornaleros y pequeños campesinos a la lista del paro, y los efectos benéficos e inducidos del desarrollo industrial de Huelva y su entorno de nueva agricultura, a la que Trigueros no puede aunarse por sus suelos albarizos.

           De todas formas, Trigueros posee, actualmente, importantes bazas de desarrollo porque la articulación del espacio provincial y las facilidades de transporte permiten considerar a su territorio como " un espacio para la vida ", cerca de la ciudad, pero exentos de sus inconvenientes.

 

 

 

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